personal, Trastorno Bipolar

En el otro polo, el que mola

Llevo unos 8 meses bastante normal, tanto que las personas que me han conocido en este tiempo me definirían como una persona normal y no podrían imaginar la veracidad de la mayoria de relatos en mi blog.

Intento no dejarme llevar por la manía, pero desde que me levanto de la cama,  siento ese fuego que todo lo quema, encendido en medio de mi pecho, ese amor incondicional hacia mi misma que me deleita.

Sé que suena un delirio de enferma bipolar, borderline o ambos como es mi caso, pero siento que soy especial, pero no un poco especial como dicen por ahí, sino la persona más especial de este planeta; mi luz interna ilumina todos los caminos por los que paso y mi belleza es sólo comparable con la hermosura de mi alma.

Siento que nada puede lastimarme, estoy fuera del alcance humano; en una nube etérea, ningún hombre o mujer pueden siquiera imaginarse lo que es el verdadero amor, esa clase de amor que siento cuando me miro al espejo y siento que se me humedece el coño al hacerlo.

Puedo leer mentes y sé que todos me adoran aunque algunos aún no lo sepan,  sé que me necesitan y me desean, por eso camino con la cabeza ergida por encima de toda vanidad de este mundo.

2 comentarios en “En el otro polo, el que mola”

  1. No creo q sea lo mejor tener una autoestima tan grande aunque si esto no te conlleva problemas en el trato con los demás me alegro por ti. La descripción del amor q sientes hacía tú mismo como siempre muy gráfica.

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