Poemas, Trastorno Bipolar

ESCRITORES BIPOLARES O DEPRESIVOS

No sé si será casualidad pero algunas de las personas más inteligentes que conozco tenían algún trastorno mental, así pues algunas de los mejores escritores de nuestra época han sufrido trastorno bipolar o depresión maníaca y seguramente en otras épocas anteriores a la psiquiatría también hubieron grandes artistas y genios que lo padecieron.

No es irónico que lo que más admiren los demás de ti y lo que te hace especial es aquello que te cause más dolor?

Charles Bukowski, Ernest Heminway, Virginia Woolf, Sylvia Plath y Anne Sexton son algunos de los escritores que más me gustan a pesar de haber sufrido muchísimo durante gran parte de su vida y en la mayoría de los casos, finalmente cometieron suicidio.

El siguiente es un gran ejemplo de a lo que me refiero:

 

Por Anne Sexton
Traducción: Griselda García

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.

Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.

De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.

ANNE-SEXTON-7No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.

Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,

y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.

Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.

 

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